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Una inusual imagen de tanques recorriendo las calles del centro de Washington planteada por Donald Trump generó un intenso debate este miércoles en Estados Unidos.

 

 

Partidarios y detractores discutieron sobre esta idea del presidente estadounidense, quien solicitó al Pentágono organizar un gran desfile militar en la capital.

El diario The Washington Post, que fue el primero en dar una noticia que más tarde confirmó la Casa Blanca, publicó que Trump hizo esta petición tras quedar impresionado por el desfile del Día de la Bastilla durante su visita a Francia el año pasado.

Sin embargo, la iniciativa fue duramente criticada por miembros del partido demócrata, que consideran que supondría un gasto absurdo de dinero y que proyectaría un símbolo equivocado al resto del mundo.

También el republicano William Cohen, secretario de Defensa de EE.UU. en el último mandato de George W. Bush entre 1997 y 2001, le dijo a la BBC que la propuesta de Trump es "innecesaria" y consideró que hay mejores maneras de honrar a los militares.

 

¿Por qué ahora?

 

Los desfiles militares a gran escala son vistos por muchos como una herencia de épocas pasadas o de la Guerra Fría, pero lo cierto es que siguen siendo comunes en varios lugares.

Los de Corea del Norte, organizados al milímetro, son probablemente de los más conocidos. También son habituales en Rusia o China.

Países como Australia o España incluyen exhibiciones militares como parte de la celebración de sus días nacionales. En Reino Unido, se organizan con motivo del cumpleaños de la Reina.

Pero lo cierto es que las exhibiciones militares también existen en Estados Unidos, donde se utilizan en eventos importantes o para conmemorar periódicamente grandes esfuerzos militares hechos en el pasado como en el caso del Memorial Dayen honor de los soldados caídos en combate a finales de mayo.

Sin embargo, los desfiles de gran envergadura como el que ahora planea el presidente Trump son bastante inusuales en el país y su organización se redujo históricamente a momentos en que finalizaron grandes conflictos bélicos.

El último de ellos, por ejemplo, fue llevado a cabo en 1991. Entonces, el presidente George Bush decidió celebrar el final de la Guerra del Golfo con un gran evento en Washington.

La situación actual, sin embargo, no parece tener nada que ver con estos escenarios. Y ello es lo que ha despertado algunas de las críticas más duras a la iniciativa.

"El objetivo de estos grandes desfiles en Estados Unidos ha sido siempre, casi sin excepción, el de conmemorar y agradecer el esfuerzo de las tropas tras una guerra que acaba de terminar", le dijo a BBC Mundo el director ejecutivo del Instituto de Historia Internacional de la Universidad de Boston, Cathal Nolan.

"Pero no estamos en esas circunstancias. Hay guerras y conflictos significativos en numerosos lugares. No es un momento en que el país tenga que celebrar una victoria", destacó.

"Este llamado a realizar un desfile está saliendo más bien de la nada".